Yolanda Nogué
09/06/2020

El momento que estamos viviendo ha obligado a muchas familias a convivir durante muchos días encerrados en sus casas, aumentando el roce entre sus miembros, lo cual ha incrementado en muchos casos la tensión general. Ello, unido a situaciones de estrés profesional, ansiedad por la emergencia sanitaria, incertidumbre económica, problemas de salud, desgracias familiares, etc. ha podido acabar erosionando hasta tal punto las relaciones de pareja que se está notando ya un incremento considerable de peticiones nuevas de divorcio o de ruptura de parejas de hecho en los despachos de abogados.

No podemos olvidar, sin embargo, que esta situación ha sido realmente extraordinaria y nos ha llevado a todos al límite, por lo que desde AREACIVILFAMILIA recordamos que tomar ciertas decisiones en estas circunstancias no es lo más recomendable, a riesgo de equivocarse.

No obstante, también es cierto que muchas parejas ya tenían problemas previos antes de que se iniciara esta situación de emergencia, por lo que la misma ha terminado por confirmar la necesidad de romper con la relación.

Sea como sea, cuando la decisión de finalizar la relación ya está tomada, surge la primera pregunta: ¿Cómo funciona un procedimiento de divorcio o ruptura de pareja de hecho?

Pues bien, tanto si la pareja está casada (en cuyo caso deberemos tramitar un proceso de divorcio) como si no lo está (en cuyo caso deberemos tramitar un proceso de ruptura de pareja de hecho), el procedimiento a seguir es prácticamente el mismo, y puede tramitarse de dos maneras: de mutuo acuerdo o de forma contenciosa.

  • De mutuo acuerdo: Ambas partes deberán alcanzar un acuerdo sobre determinados aspectos que marca la ley (guarda de los hijos, uso del domicilio familiar, contribución a los gastos de los hijos comunes, pensiones entre cónyuges, destino de los bienes comunes o deudas, etc.) y plasmarlos en un documento que se llama Convenio Regulador, que deberá ser redactado por un abogado, y será presentado al Juzgado por un procurador. Una vez presentado, los cónyuges deberán acudir unos días después al Juzgado para ratificar dicho acuerdo, y finalmente será el Juez el que lo apruebe mediante una Sentencia.
  • De forma contenciosa: Cuando las partes no se ponen de acuerdo sobre uno o varios de los aspectos antedichos que marca la ley, cualquiera de ellas puede iniciar el procedimiento judicial ante el Juzgado. Para ello, cada parte debe contratar un abogado y un procurador que le representen. El abogado presentará ante el Juzgado un escrito (demanda) en el que, en nombre de su cliente, expondrá las medidas que solicita respecto a los aspectos anteriormente indicados (guarda de los hijos, uso del domicilio familiar, contribución a los gastos de los hijos comunes, pensiones entre cónyuges, destino de los bienes comunes o deudas, etc.). El Juzgado remite posteriormente copia de dicho escrito a la otra parte, quien por medio de su abogado y su procurador presentará otro escrito (contestación a la demanda) ante dicho Juzgado en el cual expondrá a su vez sus propias peticiones respecto a dichas medidas. Cabe decir que en este procedimiento cada parte debe aportar pruebas en respaldo de lo que pide. Tras ello, el Juzgado cita a las partes un día a una vista (juicio) al cual deberán acudir y contestar las preguntas que se les realicen a fin de aclarar los hechos y peticiones respectivas. Y al cabo de unos días o semanas tras esa vista, el Juez dicta una Sentencia estableciendo las medidas que considera más adecuadas. Cabe decir que si alguna de las partes no está conforme con dicha Sentencia, tiene la posibilidad de apelarla, es decir, solicitar su revisión, ante otro Tribunal (concretamente la Audiencia Provincial), el cual puede confirmarla o cambiar alguna de dichas medidas.

En AREACIVILFAMILIA somos partidarios siempre de intentar solucionar cualquier controversia de forma amistosa, y en caso de un conflicto de pareja con mayor motivo, por cuanto las ventajas del mismo son muchas: es un procedimiento mucho menos doloroso para los miembros de la pareja, porque al fin y al cabo son ellos mismos los que finalmente son capaces de pactar las medidas por las que se van a regir en el futuro, lo cual además mejora el grado de cumplimiento de las mismas, contrariamente a lo que ocurre cuando es un Juez el que marca las directrices que deben seguir; a su vez, es un proceso mucho más rápido en el tiempo, pudiendo obtenerse una Sentencia en un par de meses a lo sumo tras la presentación del acuerdo ante el Juzgado, no así el proceso contencioso, que puede prolongarse mucho más, con el desgaste emocional que ello conlleva, sobre todo teniendo en cuenta el colapso que existe en la Justicia, y más aún con el atraso de expedientes acumulados tras la suspensión de los procesos durante el Estado de alarma; y por último, es un procedimiento mucho más económico, puesto que los honorarios de abogado y procurador son siempre inferiores que en un proceso contencioso, al no computarse la celebración de ninguna vista (juicio).

Incremento de divorcios tras el confinamiento